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por Pontus Kyander Si hay algo que no pasa de moda, es el inveterado cigarro puro. En Estados Unidos la venta de estos nobles y delicados tabacos se duplicó en el transcurso del año pasado. Los cigarros tienen que ser enrollados a mano, con preferencia en Cuba, y no pueden bajo ninguna circunstancia estar secos. Como pequeños niños en incubadoras, los cigarros deben estar a una temperatura y humedad adecuadas, dentro de los llamados humedecedores, cajas especialmente construidas para esta finalidad. El encender el puro se hace con máximo cuidado, y el fumarlo, incluso los mas pequeños, toma por lo menos media hora. Se dice que Freud se sentía totalmente perdido sin sus puros, y un temido crítico de literatura sueco, Fredrik Böök, usaba los suyos para medir el tiempo: se demoraba tres puros en escribir uno de sus temidos artículos para el Svenska Dagb1adet (un diario sueco). El artista y amante de puros Juan Carlos Peirone, con el apoyo de su hermano en el vicio, el galerista Anders Tornberg, ha hecho arte de los puros. Cincuenta cigarros moldeados en bronce han sido puestos con gran cuidado en camillas de terciopelo en cajitas de caoba junto con cincuenta pedazos de un mapa mundial. Por debajo, las cajas llevan el timbre "Hecho totalmente a mano", con alusión al texto que llevan las cajas de puros cubanas. Para poder abrir las cajitas hay que romper la selladura, un billete verde de un dolar; como es sabido, Estados Unidos mantiene un embargo comercial en contra de Cuba que, entre otras cosas, afecta la exportación de puros, mientras que un dollar es objeto de cualquier sacrificio y humillaciones para un cubano, y que da cabida a un comercio lucrativo con falsificaciones de marcas de puros conocidas. Romper la selladura es en sí mismo un crimen, al igual que lo es para los norteamericanos el llevarse puros de La Habana a casa. HUMO DE MUNDO dice en la tapa de cada caja. También es el nombre del club al cual 25 personajes poderosos dentro del mundo del arte han sido elegidos como miembros junto a Fidel Castro, que en silencio ha dejado de fumar hace bastantes años. Entre los elegidos figuran galeristas como Leo Castelli, Larry "Gogo" Gagosian y Bruno Bischoffberger, curadores y jefes de instituciones com Achille Bonito Olivia (curador de Aperto de la bienal de Venecia 1993 e inventor de la transvanguardia italiana, gloriosamente recordada), Thomas Krens (museo de Guggenheim), Nicholas Serota (Tate Gallery) y Kirk Varnedoe (MoMA), algunos críticos conocidos y magnates del arte como el jefe de Fiat Glanni Agnelli, el alemán Peter Ludwig y el argentino Jorge Glusberg. Los otros miembros del club serán los dueños de las 25 cajas restantes que serán vendidas a un precio módico, algo que tiene una deliberada, aunque pequena ironía. Porque ¿quién quiere ser miembro de un club que deja entrar a gente como tú y yo? Traducción del sueco: Lorena Acevedo Pontus
Kyander es crítico de arte. Vive en Lund, Suecia. |